"¿No tenemos, acaso, una perpetua inclinación, a pesar de la excelencia de nuestro juicio, a violar lo que nos está prohibido, sencillamente porque comprendemos que es ley? Este espíritu de perversidad, repito, fue el que causó mi ruina completa. El deseo ardiente, insondable del alma de atormentarse a sí misma, de violentar su propia naturaleza, de hacer el mal por amor al mal [...]" Edgar A. Poe
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