miércoles, 16 de marzo de 2011


Siempre traté de no creer en la predestinación, esa cosa de abrazar la idea de que la vida es un cuento ya escrito y que tenemos un perfecto final, ya sea glorioso o no, pero que no conocemos...
Siempre traté de creer que uno inventa el día a día y que tiene al alcanze de su mano todas las posibilidades para crear lo que uno quiera.
Pero ( y odio los "peros") una vez más recuerdo que aunque no queramos, nacemos con ciertas características e inclinaciones, y ni hablar de las que se resaltan mientras crecemos, y gracias a ellas es probable que acabemos haciendo mal o bien ciertas cosas una y otra vez...
Sin quererlo somos condicionados por nuestro físico, procedencia e ideas, y eso es algo que nunca vamos a poder a cambiar.
Aplicado a la vida en sociedad las probabilidades de que volvamos a elejir el mismo tipo de gente, y que volvamos a cometer los mismos errores con ellas, son totalmente acertadas...
Se puede lograr convivir con esto?
se puede... siempre aceptando nuestras limitaciones.

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